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“En la escuela diferenciada aumenta la tranquilidad del aula y favorece el desarrollo individual”

María Calvo Charro

2013-10-17
En un ambiente libre de la distracción que supone la presencia del sexo opuesto se favorece la faceta académica; la tranquilidad en el aula aumenta

“En la escuela diferenciada aumenta la tranquilidad del aula y favorece el desarrollo individual”

María Calvo Charro

Maria calvo charro

La profesora del departamento de Derecho Público del Estado de la Universidad Carlos III de Madrid,  María Calvo Charro,  responde a preguntas fundamentales sobre la educación diferenciada.

¿Cuáles son las ventajas de la educación diferenciada?

Las ventajas son académicas y sociales. Por regla general, las estadísticas demuestran que los colegios que han introducido clases diferenciadas por sexo (EEUU; Alemania; Reino Unido…) experimentan una subida generalizada del nivel académico y de la eficacia docente; especialmente entre alumnos que históricamente han estado en desventaja por motivos de raza, color o religión.

Entre los estudios que  confirman este mayor nivel académico podemos destacar uno muy reciente. Se trata de los resultados de 2013 de los exámenes generales de Secundaria, conocidos como Certificado General de Educación Secundaria (GCSE por sus siglas en inglés)del Reino Unido.

Allí siete de las diez escuelas públicas inglesas con mejores resultados académicos este año son centros de educación diferenciada.  Cuatro eran colegios de chicos y tres solo de chicas. Este predominio en la red pública (que incluye en Gran Bretaña a centros laicos y religiosos) es aún mayor en la educación privada, donde nueve de los diez centros con mejores resultados académicos eran colegios solo para chicos (dos) o solo para chicas (siete).El documento completo puede verse en www.gseis.ucla.edu/sudikoff.

En un ambiente libre de la distracción que supone la presencia del sexo opuesto se favorece la faceta académica; la tranquilidad en el aula aumenta; la eficacia docente es mayor al tratar con grupos más homogéneos; el desarrollo individual y personal mejora, especialmente en la adolescencia, tienen más tiempo de ser ellos mismos, de llegar a conocerse en profundidad, de configurar su propia personalidad. Lo que les dará autonomía, libertad y equilibrio a la hora de relacionarse con el sexo opuesto. Todo esto favorece un mejor rendimiento académico y más equilibrado y tranquilo desarrollo personal.

La presencia del otro sexo en el colegio es un importante factor de dispersión porque les obliga a estar pendientes de parecer bien a sus colegas en lugar de centrarse en su propia personalidad sin complejos ni miedos.  En aulas diferenciadas, durante los complejos y convulsivos años de la adolescencia, chicos y chicas pueden comprender más fácilmente el papel de su propio sexo. La personalización debe preceder a la socialización. La separación refuerza su autoestima y les permite desarrollar mejor y más libremente sus capacidades. Se distraen menos; se sienten más relajados y seguros. Pierden el miedo al ridículo atreviéndose a intervenir en clase o hacer preguntas. Se liberan de estereotipos, se muestran tal como son y tienen interés por todas las materias, pues en las clases de un único sexo no hay asignaturas “de chicos” y asignaturas “de chicas”, todas son iguales.

También la igualdad de oportunidades sale beneficiada. Buscando una igualdad absoluta en cuanto a las metas, los objetivos, los medios, currículums y calidad de la enseñanza, la educación diferenciada aplica métodos docentes adecuados a las peculiaridades de cada sexo. Conociendo las diferencias, podemos acabar con más eficacia con los estereotipos sexuales. Por ejemplo: más chicos en letras y más chicas en técnicas; más chicos en actividades solidarias y más chicas en deportes competitivos como el fútbol. Esto nos ayudará a romper estereotipos y lograr una auténtica igualdad de oportunidades.

También el desarrollo personal y afectivo resulta correctamente atendido en estos colegios, donde niños y niñas gozan de un elevado concepto y respeto hacia el sexo opuesto, adquirido, en gran medida, gracias a un ambiente escolar que favorece y permite un conocimiento de uno mismo sosegado y un desarrollo personal completo, para, más luego, con la personalidad definida y seguros de sí mismos,  relacionarse equilibradamente y con naturalidad con el otro sexo; sin problemas, sin prisas, sin prejuicios.

¿Por qué es mejor la educación diferenciada que la mixta?

Cuál es la opción mejor, la educación diferenciada o la mixta dependerá del criterio personal de los padres. Son ellos los que saben mejor que nadie lo que les conviene a sus hijos. Lo importante es que en un país democrático exista una pluralidad de opciones educativas que  permita a los padres optar con libertad. Esto en España, de momento, no sucede, ya que no hay centros públicos de educación diferenciada, lo que dificulta un real ejercicio de la libertad de elección de enseñanza por parte de las familias. No obstante, muchos padres no optan por una educación diferenciada por "desinformación". Existe actualmente gran confusión acerca del concepto de educación diferenciada, a la que erróneamente, aquellos que desconocen en qué consiste exactamente, denominan con cierto escepticismo o incluso desprecio, discriminatoria.

Sus detractores ven en este modelo educativo la resurrección de los fantasmas del pasado relacionados con la segregación por sexos y temen que ponga en peligro las batallas ganadas por los movimientos feministas.

Pero se equivocan radicalmente. La educación diferenciada no supone una vuelta al pasado en el que se impartía una educación diferente a cada sexo mediante la separación física y curricular del proceso educativo de ambos grupos: educando a los muchachos para dominar el mundo y a las niñas para someterse a la voluntad masculina, quedando injustamente relegadas al ámbito privado del hogar. Antes al contrario, el modelo de escuela diferenciada actual parte de la idea de que no hay asignados unos roles en la sociedad, sino que cada hombre y mujer debe tener las mismas oportunidades para poder optar con entera libertad por el papel que quieran desempeñar profesional y personalmente.

Discriminar o segregar es separar a los sexos para dar un trato de inferioridad a uno de ellos. Sin embargo, el objetivo prioritario de la escuela diferenciada es la igualdad de oportunidades. Un modelo pedagógico que considera que las diferencias entre los sexos son siempre enriquecedoras y que lo que hay que eliminar son las discriminaciones. Una escuela que tiene como objetivo la eliminación de estereotipos entre los sexos, superando las desigualdades sociales y las jerarquías culturales entre hombres y mujeres. Las argumentaciones de los detractores de la educación diferenciada, basadas en la segregación o discriminación entre los sexos, que resultaban defendibles en los años 60, no se sostienen actualmente en unas escuelas diferenciadas que ofrecen los mimos medios, programas y currículums, y pierden toda su base a la luz de los óptimos resultados académicos y personales que este modelo pedagógico está proporcionando tanto a niños, como a niñas. Aquellos que, en nombre de la igualdad, persiguen la segregación en las aulas, yerran al poner su punto de mira en las escuelas diferenciadas. Su caza de brujas debería más bien centrarse en las escuelas que consideran a los niños y niñas como seres neutros sexualmente o idénticos. Actualmente, muchos niños y niñas se sienten incomprendidos en unas escuelas que al considerarlos fungibles son incapaces de dar un tratamiento adecuado a sus peculiaridades conductuales, cognitivas y evolutivas.  La falta de atención o el desprecio hacia determinadas actitudes masculinas y femeninas provoca frustración y desencanto en muchos alumnos y alumnas y genera discriminación, pues se discrimina a ambos sexos cuando el sistema educativo es incapaz de apreciar las diferencias sexuales en el aprendizaje, convirtiéndolas así en límites y obstáculos a su plena realización personal.

La educación diferenciada es un método docente capaz de superar el mito de la neutralidad sexual, tan extendido actualmente en las  aulas y fuera de ellas, y que, al margen de ideologías, creencias o políticas determinadas, otorga un tratamiento adecuado a niños y niñas al atender con detalle a sus especificidades propias, lo que permite alcanzar mejor los objetivos educativos y culturales.

Por medio de este modelo docente, la defensa de la idéntica dignidad y de los valores comunes se armoniza con el reconocimiento de la diferencia y la reciprocidad. Las diferencias no expresan minusvalía.

Antes bien, debemos conseguir la equivalencia de lo diferente. La capacidad de reconocer las diferencias es la regla general que indica el grado de inteligencia y cultura del ser humano.

Sin embargo, no debemos olvidar que las diferencias sexuales en el aprendizaje también pueden recibir adecuada atención en clases mixtas.

En este caso, se requerirá algo más de habilidad por parte de los docentes (para atender a las necesidades peculiares de cada sexo), pero los resultados y la excelente respuesta por parte de los alumnos compensarán sin duda con creces el esfuerzo que haya de realizarse.

Ningún modelo es perfecto para todos los alumnos. La educación diferenciada por sexo, como la mixta, debería ser una opción accesible para todos los niños, no solo para aquellos cuyos padres pueden permitirse el lujo de pagar un centro privado.


 


Fuente: Te interesa
En un ambiente libre de la distracción que supone la presencia del sexo opuesto se favorece la faceta académica; la tranquilidad en el aula aumenta

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