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Igualdad y educación diferenciada

Lorenzo Dionis, Secretario General de FEPACE

2013-12-10
He podido conocer de primera mano problemas y soluciones de sistemas educativos muy diversos. Todos coinciden en que se consiguen excelentes resultados y una mayor libertad para todos.

Igualdad y educación diferenciada

Lorenzo Dionis, Secretario General de FEPACE

lorenzo dionis
Artículo de opinión publicado el pasado 05/12/2013 en el periódico Escuela sobre la educación diferenciada y la igualdad de oportunidades entre chicos y chicas.

Escribo estas líneas ante el asombro que me produjo el pasado 17 de octubre el artículo del presidente de Ceapa, cuyo único objetivo era atacar a la educación diferenciada. Puedo entender que a Jesús María Sánchez no le guste este modelo educativo, pero no logro comprender cómo o por qué, confundiendo opiniones y gustos con legitimidad y libertad, afirma con una rotundidad ajena a la menor duda que una opción es por sí misma mejor que otra y que, por lo tanto, ha de imponerse obligatoriamente.


Digo esto porque el presidente de Ceapa asegura que concertar colegios de educación diferenciada supone favorecer la discriminación de la mujer y la violencia de género, y que ese modelo pedagógico es contrario a los principios y valores de la Constitución. Por eso me pregunto las razones por las que incurre en una descalificación que dice mucho de quién así habla.

Se descalifica el presidente de Ceapa porque trata con frivolidad un asunto que implica a toda la sociedad y ante el que no se encuentran respuestas. Cada día nos sorprenden situaciones que conllevan mucho dolor, cuando no la muerte de algunas personas. ¿En qué basa el presidente de Ceapa sus afirmaciones sobre la violencia de género? ¿Qué datos tiene? ¿Qué propone que hasta ahora nadie ha sido capaz de plantear? ¿Piensa que los miles de padres y madres que han escolarizado y escolarizan a sus hijos en colegios de educación diferenciada desean un modelo pedagógico basado en el desprecio al otro y en una violencia que surge solo porque el otro es hombre o mujer, o porque en horario escolar las clases no son mixtas?

En esas mismas fechas, el 20 de octubre, El País publicaba un artículo, Víctimas del machismo a los 15, en el que refería que “los casos entre maltrato de adolescentes crecen un 30% en un año”, y que “las relaciones perpetúan patrones sexistas”. En esa información se apunta exclusivamente al entorno social de los adolescentes, “muy permeables a los estereotipos machistas que ven en casa, pero también a través del cine, la televisión, la música, la literatura…”. Ese artículo y otros (por ejemplo de Marina Subirats, en la revista Participación Educativa), o las declaraciones del Ministro de Educación Nacional en Francia y la Ministra de los Derechos de las Mujeres (Le Monde, 27 de septiembre de 2012) y, sobre todo, una realidad que se impone con tozudez, han de movernos a una mayor reflexión y a un mayor compromiso de toda la sociedad con la tarea de educar. Por eso me pregunto por qué motivo el presidente de Ceapa despacha con tanta ligereza un asunto de enorme trascendencia.

Me he detenido en un aspecto del artículo, como ejemplo de una serie de afirmaciones de un forzado maniqueísmo, que atribuye bondades sin límite a un modelo educativo y un caudal imparable de desgracias a otro. Según el autor, las chicas y los chicos de la diferenciada no aprenderán a convivir, a respetar a los otros ni a valorar en positivo las diferencias entre hombres y mujeres, ni contribuirán a la cohesión social o a la igualdad de oportunidades, ni serán capaces de superar estereotipos sexistas o –en el caso de los chicos– de ponerse en lugar de las mujeres.

En Alemania, el Tribunal Supremo ha zanjado el asunto en una sentencia de 2013 en la que afirma que “los colegios de educación diferenciada no son inferiores a los colegios públicos de educación mixta en cuanto a su aptitud para transmitir conocimientos y cultura, y tampoco a la hora de transmitir el conocimiento relativo al principio de igualdad entre hombres y mujeres”. Destaca también que la educación diferenciada es tan válida como la mixta “para la interiorización de la igualdad de género por parte de los alumnos”.

Ante un debate inútil y quizás interesado, propongo un esfuerzo conjunto por mejorar nuestro sistema educativo y, como sostiene el Informe 2012 del Consejo Escolar del Estado, favorecer “la existencia de opciones diversas para que las familias puedan elegir el modelo pedagógico que consideren más adecuado para la educación de sus hijos, incluyendo el de la educación diferenciada”. En definitiva, que cada padre y cada madre decidan qué es lo mejor para sus hijos y que, en igualdad de condiciones, puedan elegir el modelo que más les guste.

Urge solucionar problemas reales como el fracaso escolar, sin duda el más grave, porque compromete el futuro de muchos jóvenes y el de nuestro país. Podemos aprender. Barack Obama ha impulsado experiencias de educación diferenciada en la escuela pública como una solución contra el fracaso escolar. En otros países de nuestro entorno sociocultural, las familias eligen con normalidad este modelo, como en Reino Unido donde 7 de los 10 mejores colegios públicos son de educación diferenciada.

He tenido la suerte de participar muchos años en la European Parents Association (EPA), que agrupa a 150 millones de familias europeas. He podido conocer de primera mano problemas y soluciones de sistemas educativos muy diversos. Todos coinciden en que, cuando se suman esfuerzos, se consiguen excelentes resultados y una mayor libertad para todos.

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Fuente: Escuela
He podido conocer de primera mano problemas y soluciones de sistemas educativos muy diversos. Todos coinciden en que se consiguen excelentes resultados y una mayor libertad para todos.

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